Análisis Geopolítica y análisis político
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«Pa'lante y chao pescao»: la factoría de la desfachatez

#política#instituciones#transparencia
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El manual de resistencia y evasión de la Puerta del Sol ha encontrado en la ocurrencia y el latiguillo chulapo su mejor línea de defensa.

Cuando las costuras de un millonario tinglado inmobiliario público amenazan con estallar en la cara del contribuyente, la consigna oficial es clara: mirar hacia otro lado, agitar el ventilador y tirar «pa’lante» con la misma soberbia con la que se despacha un contrato de seis millones con un «chao pescao». Pretender que el escrutinio de los fondos públicos se evapora porque la protagonista decide dar el asunto por zanjado a golpe de gracejo tabernario retrata la degradación absoluta del ejercicio institucional.

La estrategia del gabinete

La estrategia de comunicación de su gabinete —consistente en rescatar consignas de barricada digital para blanquear lo indefendible— demuestra que la opacidad ya ni siquiera se disimula; se exhibe con orgullo.

Mientras se eluden las explicaciones técnicas sobre autorizaciones, licencias o destinos reales del codiciado inmueble, el aparato político insiste en avanzar a la fuerza, como si la constatación de una irregularidad se anulase mediante la simple negativa a rendir cuentas. Gobernar bajo el dogma del «pa’lante» permanente convierte la administración en un cortijo donde las responsabilidades se esquivan con chascarrillos de sobremesa.

La impunidad estructural

La democracia no subsiste a base de ocurrencias de escaparate ni de cortinas de humo diseñadas para que el escándalo caduque por agotamiento informativo.

Si el patrimonio de todos se utiliza con criterios patrimonialistas y se despacha a los periodistas con desdén de puerta de atrás, el problema deja de ser un inmueble bajo sospecha para convertirse en la impunidad estructural de quienes creen que las instituciones son de su propiedad.

El único «chao pescao» admisible sería el de la prepotencia institucional que confunde la política con una broma privada.


M. Castillo

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